Principios básicos: En primer lugar, un movimiento, partido o asociación que pretenda calificarse así ha de creerse superior racialmente, ideológicamente, incluso moralmente a su contrario, su enemigo, su reflejo oscuro en el espejo. Lo uno va con lo otro y, sin esa confrontación, no hay fascismo ni nazismo que valga. Debe buscarse ese enemigo común – una religión, un colectivo, un partido, aunque siempre es mejor una nación – en la que poder verter todo lo malo que tiene la condición humana. ¿Es posible crear un partido Ultra sin que se note? leer artículo.
El Partido de Pablo Iglesias registrará en la tarde de hoy lunes 19 de enero en el Congreso de los Diputados una proposición de ley para espenalizar la venta ambulante de productos falsificados . Una iniciativa la que ha bautizado con el título "sobrevivir no es delito" , y que según el patrido busca acabar con la "persecución y criminalización sistémica de estas personas que intentan buscarse la vida". Así lo ha anunciado en rueda de prensa la coportavoz del partido morado, Noelia Vera . Realmente uno piensa que esta gente no tiene el más mínimo sentido de la realidad y me da a entender que ni ellos se creen que puedan llegar a ser un partido de gobierno. Este tipo de proposiciones no tienen el más mínimo rigor ni economico ni de pensamiento político. Son meras proposiciones para quedar bien ante los suyos - los muy radicalizados antisistema- pero con el objetivo de que no vayan a parar a ninguna parte, como así será si se plantea el debate. Oyes las dec...
Quien se opone al proceso de Bolonia es “ignorante, miedoso y desinformado” además de un retrogrado. Es lo que nos viene a decir el rector señor Moreso en su artículo del pasado día 5. “Bolonia es una revolución como lo fue el sistema métrico en su día” lanza como argumento de peso. Ejemplo que utiliza de forma maniquea a pesar de que él debe saber que hay paises que todavía no utilizan el Sistema métrico como base de sus mediciones. Véase los paises anglosajones; Y oiga, no ha pasado nada, el mundo sigue dando vueltas y viven tan tranquilos. El debate sobre Bolonia no es sobre la conveniencia o no de la armonización del espacio universitario europeo, con el que personalmente estoy de acuerdo, sino con numerosos puntos oscuros del proceso que después de una decada siguen sin haberse esclarecido por falta de una tarea pedagògica que no ha existido o no ha interesado que existiese. Y el miedo, como dice el rector, surge de la desinformación a la que el mismo se suma con su artícul...
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